Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

nuestra misión: dimensión interreligiosa

«Para que Dios sea todo en todos»
(1Cor 15,28)

Israel es el centro de las tres grandes religiones monoteístas y esta tierra es santa para cada una de ellas. Aquí ora el creyente cristiano, judío y musulmán. La geografía, las culturas y la arquitectura del país que agrupa sinagogas, mezquitas y basílicas, amplían nuestros horizontes y nuestro corazón para abrirnos a una universalidad que sobrepasa los confines de la Iglesia visible, haciéndonos participar del amor universal de Dios por la humanidad.

Amor que se hace gesto al tener las puertas de nuestros monasterios siempre abiertas para acoger a todo aquel que se acerque, amor que se expresa en nuestra oración y respeto.