Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

El carmelo en tierra santa

«Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra….
Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios» (Ez 36, 24)

 

El Carmelo en Tierra Santa comienza su implantación a fines del siglo XIX, en una situación histórica caracterizada por una expansión misionera católica, reafirmada por el restablecimiento del Patriarcado de Jerusalén y aprovechando una coyuntura política internacional sana y serena. En este contexto, el Espíritu sopla en el corazón de personas escogidas para realizar esta obra: traer el Carmelo a la Tierra de la Promesa, la tierra de la revelación y cuna de nuestra Orden.

Cada monasterio surge con un signo particular asociado al misterio de la existencia terrena de Jesús, en esta tierra donde el Verbo se hizo carne.
El carisma contemplativo-eclesial de toda carmelita adquiere aquí un sello único: siendo parte del nuevo Israel somos asociadas a los misterios de la encarnación y redención in Situ, llamadas a recrear ese misterio en la oración, la contemplación y la vida fraterna con sentidoeclesial y misionero.

Belén – Nazareth – Jerusalén y Monte Carmelo encarnan el camino espiritual al que queremos invitar a todo cristiano, a todo hombre y mujer de buena voluntad.