Tu Palabra nos modela

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Carmelite3

Nuestra vida es modelada por esta gracia que transmite la Tierra Santa.

 


 

 

La Palabra nos invita a contemplar, a estar atentas a las huellas del Esposo, que ha dejado en la historia por su humanidad. Es aquí que Él puso su morada, su tienda y esta Tierra es para nosotras la Tienda del encuentro donde él nos dice su única Palabra: Jesús.

Este diálogo iniciado por Dios en el jardín del Génesis continúa como un canto de amor con cada uno de nosotros.

Nuestra vida es un icono de la íntima unión de Jesús con su Padre. Es en el diálogo silencioso con Aquel que nos ama y que amamos, que nuestra vida se transforma en la suya.

 Habló mi amado,
Y me dice:
Levántate amada mía,
Hermosa mía y vente…
Déjame oír tu voz;
Porque tu voz es dulce…
Ponme cual sello sobre tu corazón,
Como un sello en tu brazo”.

Es a través de la Palabra que nosotros podemos descubrir el misterio de nuestra vocación vivir en comunión con El y ser configurada con El.

Como Carmelitas en la Tierra Santa, somos invitadas a acoger la Palabra de Dios y a hacerla profundamente nuestra, “habitarla” de alguna manera, para llegar a ser nosotras mismas una tierra santa en la que Jesús pueda revivir todo su misterio de encarnación: de vida oculta, silenciosa, hecha de trabajo, de oración y de intercesión ante el Padre.

Estamos llamadas a revivir el misterio de la encarnación y de la redención en la oración, la contemplación y la vida fraterna, según el sello particular de cada uno de nuestros monasterios.

Belén, Nazaret, Jerusalén y el Monte Carmelo encarnan todo un camino espiritual a recorrer…

Nuestra vida es modelada por esta gracia que transmite la Tierra Santa.