Según tu Palabra

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Carmelite-5

María es hija de esta Tierra, de este pueblo en medio del cual vivimos, y en cada uno de nuestros carmelos ella tiene su huella particular.

 


 

 

Así, en Nazaret, María forma en nosotras una actitud de esposa, actitud hecha esencialmente de atención y de escucha. En Belén nos invita a ser madre con ella, una madre que da a luz en el dolor y en la alegría. En Jerusalén, nos invita a entrar con ella en el misterio de la Redención, uniéndonos al silencio fecundo de Jesús en la cruz. En el Monte Carmelo finalmente, ella es la “Señora”, la “Soberana del lugar” y también la “hermana” que nos acompaña hasta hacernos llegar al monte de la perfección, “el Monte verdadero, Cristo, nuestro Señor”.

Contemplamos en María, una existencia totalmente modelada por la Palabra de Dios, su escucha la conduce a  su SI, su adhesión a la voluntad de Dios: “Yo soy la sierva del Señor, que se haga en mí según su Palabra”.

“Yo te contemplo María, aquí en Nazaret, silenciosa, humilde sierva del Señor. Todo en ti es receptividad y disponibilidad. Abandonada en las manos del Padre. Todo en ti es un silencioso y continuado Sí que permite a la Palabra hacerse carne en ti… Contigo, Nuestra Señora del Sí, entramos en el sí total de toda nuestra existencia, en el silencio fecundo de una vida escondida que permite al Verbo hacerse carne y transformarnos. Contigo guardamos todas las cosas en nuestro corazón… Vida entregada por la Iglesia y por el mundo para que su Salvación llegue hasta los confines de la tierra”. (Una carmelita de Nazaret)

“¡En Nazaret las alabanzas a María tocan profundamente e corazón!” (Una carmelita de Nazaret)