Nuestra Jornada: Silencio y soledad

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"Dice de ti mi corazón:«Busca su rostro.» Sí, Señor, tu rostro busco:

No me ocultes tu rostro" (Sal 27)



Silencio, soledad y recogimiento, son el clima, la atmósfera que necesitamos para vivir en la presencia y de la presencia del Dios que nos habita. Seguimos así el ejemplo de Cristo que a menudo se retiraba  de la multitud para orar solo.

Cada carmelita desde la soledad, peregrina al encuentro con el Señor y cada mañana podemos cantar con el salmista: "Oh Dios, tu eres mi Dios, desde la aurora te busco… mi alma tiene sed de ti" (Sal 62)