Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

nuestra jornada: formación continua

«Dichosos los que meditan sus mandatos, los que le buscan de todo corazón»
(Sal 118)

La formación permanente también forma parte de nuestra vida, para dejarnos conducir por el Espíritu de una manera siempre renovada.
Estableciendo tiempos para la formación teológica y litúrgica, conferencias en el Monasterio, las sesiones organizadas por la Asociación de los Carmelos de Tierra Santa.

Para comprender mejor la realidad pluricultural de nuestro país, buscamos profundizar en la tradición judía, musulmana y en el estudio de lenguas extranjeras.

También una formación al trabajo que realizamos nos ayuda a asumir las responsabilidades de comunidad: contabilidad, informática, enfermería, artesanales…