Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

Isabel  de la Trinidad y sus primeros días en el Carmelo

Isabel nace en Bourges, Francia, en 1880. Dotada de grandes cualidades humanas y artísticas, atraída por el mensaje paulino, descubre su vocación de ser «Alabanza de Gloria» a la Santísima Trinidad. Ingresa al Carmelo de Dijon (Francia), a los 21 años. En su breve e intensa vida de carmelita, ella nos enseña a vivir en la intimidad con Dios en el cielo de nuestras almas. Muere a los 26 años, exclamando: «Me voy a la Luz, al Amor a la Vida»

El esta prisionero por mi y yo prisionera por El

He hallado mi cielo en la tierra en mi querida soledad del Carmelo, donde vivo a solas con Dios solo. Todo lo hago con El. Por eso realizo las cosas con alegría divina.  Que barra, trabaje o haga oración, todo me resulta encantador y delicioso porque descubro a mi Maestro en todas partes. (Ct. 83)

Todo es encantador en el Carmelo. A Dios se le encuentra lo mismo en la colada (lavandería) que en la oración. El lo llena todo, se le vive. Se le respira. Si vieras que feliz soy….Mi horizonte se ensancha más cada día. (Ct. 84)

Esta es nuestra vida en el Carmelo. Aunque la oración es nuestra principal e incluso nuestra única ocupación, pues la oración de la carmelita nunca debe interrumpirse, tenemos también que coser y realizar otras actividades externas. Me gustaría que me vieseis en el lavadero con el habito recogido y chapoteando en el agua. Dudáis de mi destreza en esta materia. Tenéis razón. Pero con Jesús hay que estar dispuesta a todo. Entonces todo nos parece hermoso y nada resulta difícil o molesto.

Oh que bien se vive en el Carmelo! Es el mejor país del mundo y puedo decir que soy feliz como un pez en el agua. (Ct.100)

Si vieras que nidito mas encantador, me ha construido aquí mi divino Amado…Si vieras que hermoso es este Carmelo, este vivir a solas con Aquel a quien se ama…Si, es un cielo anticipado.

He pasado unos días de carnaval delicioso, divinos. Tuvimos la exposición del Santísimo. Pase casi todo el día junto a El. Nos encontrábamos envueltas por la oscuridad porque la reja estaba abierta y toda la luz venia de El. Me gusta tanto contemplar esta gran reja que nos separa….El esta prisionera por mi y yo prisionera por El. (Ct. 102)

Vivamos con Dios como con un amigo. Procuremos que nuestra fe sea viva para comunicarnos con El a través de todas las cosas. Así se logra la santidad. Llevamos el cielo dentro de nosotras, pues aquel que sacia a los bienaventurados en la luz de la visión beatifica, se nos entrega por la fe y el misterio. He hallado mi cielo en la tierra pues el cielo es Dios y Dios esta en mi alma. El día que comprendí esta verdad todo se ilumino en mi. Quisiera revelar este secreto a todas las personas a quienes amo para que ellas se unan siempre a Dios a través de todas las cosas. (Ct.110)

Una carmelita, querida mía es un alma que ha contemplado al divino crucificado, que le ha visto ofrecerse como victima a su Padre por las almas y reflexionando a la luz de la caridad de Cristo, ha comprendido la pasión de amor de su alma y se ha entregado como El. En la montaña del Carmelo, sumergida en el silencio, en la soledad y en una oración ininterrumpida, pues se prolonga a través de todos sus actos, la carmelita vive ya como en el cielo, solamente de Dios. Ese mismo Dios que será un día su felicidad y la saciara plenamente en la gloria, se le entrega ya en este mundo. Nunca la abandona y habita dentro de su alma. Aun mas los dos son Uno. Por eso, la carmelita esta hambrienta de silencio para escuchar siempre y penetrar cada vez mas en su Ser infinito. Esta identificada con Aquel que es su amor. Le encuentra en todas partes y descubre su irradiación divina en todas las cosas. (Ct.116)

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