Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

Los orígenes

«Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto…
Eliseo vino corriendo en pos de Elías  y dijo: yo te seguiré…» (1R 19)

La Orden nace hacia finales del siglo XII y comienzos del siglo XIII, con un grupo de cruzados y peregrinos venidos de Europa quienes luego de entregar sus vidas en la reconquista de los Lugares Santos, abandonan los bienes y glorias terrenas y se instalan sobre el Monte Carmelo, junto a la fuente de Elías y en su dependencia espiritual.

Después de algunos años de vida común, sin vínculos oficiales, entre 1206 y 1214 piden a Alberto patriarca de Jerusalén una formula de vida en consonancia con el proyecto que ya vivían por inspiración del Espíritu Santo. Eligen a la Madre de Dios como Patrona y Titular de la Orden, tomando el nombre de: Hermanos de la Bienaventurada Virgen Maria del Monte Carmelo.

Hoy, después de ocho siglos, se mantiene vivo en nosotros este mismo espíritu: en esta Tierra que el «Señor se escogió como heredad», profundamente arraigados en la tradición bíblica y mariana de la Orden, buscamos sin cesar el rostro de Dios.