Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

nuestra jornada


«Haz que sienta tu amor en la mañana,
porque confío en ti;
hazme saber el camino a seguir» (Sal 143)

Para realizar nuestro ideal de vida enteramente contemplativa, buscamos establecer en nuestra jornada diaria una armonía que entrelaza: silencio, soledad, vida fraternal, trabajo y descanso.
Nuestro estilo de vida con sus actividades concretas esta organizada de tal manera que lo mejor de nuestro tiempo lo dedicamos a la oración personal y comunitaria.