Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

Nuestros santos

«Todas las que traemos este hábito sagrado del Carmen somos llamadas

a la oración y contemplación porque éste fue nuestro principio,

de esta casta venimos, de aquellos santos Padres nuestros del Monte Carmelo,

que en tan gran soledad y con tanto desprecio del mundo buscaban este tesoro,

esta preciosa margarita»

Teresa de Jesús, 5M 1,2