Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

Vengan a ver…

Aquí, en la Tierra Santa, leo y vivo la Palabra de Dios de manera diferente. No soy capaz de explicarlo. Es algo indecible…¿Por qué? Me atrevo a decir: “Vengan a ver, vengan a vivir la experiencia y podrán comprender”.

Estar adelante de Dios por todos…

«Estar delante de Dios por todos», es mi ideal de Carmelita en Tierra Santa donde vivo desde hace muchos años. Es contemplar al Profeta Elías, nuestro Padre y penetrar en el secreto de su alma inflamada de celo por Dios.

Es adorar a Dios en silencio

Ser carmelita en Tierra Santa, es vivir en raíces de la fe cristiana. Es adorar a Dios en silencio, en un diálogo de amor y de intercesión por el mundo.

Un signo de unidad…

Ser carmelita en Tierra Santa, es ser un signo de unidad. Debemos comprometer todas las fibras de nuestro ser, siendo imparciales en nuestros sentimientos, emociones y juicios.
Yo siempre me he sentido muy feliz de vivir aquí como cristiana y como carmelita en una comunidad internacional.

En la tierra de la promesa…

Ser carmelita en Tierra Santa, para mí significa haber sido llamada a vivir mi vida orante en la tierra de la promesa, en la tierra de la revelación, en la tierra de Jesús. Es una llamada a ser parte del pueblo de la Alianza, a compartir su destino y su vocación a acoger la revelación plena.