Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

Una familia

«Yo los conduciré hasta mi santa Montaña
y los colmaré de alegría en mi Casa de oración» (Is 56,7)

 

El nombre de nuestra familia religiosa evoca la montaña santa del Carmelo, donde se establecieron en el siglo XII, los hermanos de la Bienaventurada Virgen Maria del Monte Carmelo. Santa Teresa de Jesús , nuestra madre y fundadora que perteneció a esta Orden, quiso volver al espíritu eremítico contemplativo de nuestros primeros padres fundando el Carmelo Teresiano o descalzo.

Nuestra gran familia del Carmelo está compuesta por los frailes, las monjas, el Carmelo seglar y numerosas comunidades religiosas que comparten muestran espiritualidad.

Las Carmelitas, estamos llamados por vocación a vivir en la presencia y de la presencia de Dios en el corazón de la Iglesia y el mundo.