Pidamos al Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. (GE 177)

Vocación : oración

«Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra»  (Lc 1,38)

La oración siempre será el lugar privilegiado para escuchar la voz de Dios y para darle nuestra respuesta.
Desde nuestra oración animamos a todos aquellos que sienten la llamada de Dios, para que con generosidad puedan responder y  también a quienes ya lo ha dejado todo para que el fuego de su amor jamás se apague…

María, Madre del «sí»

María, Madre del «sí», tú has escuchado a Jesús
y conoces el timbre de su voz y los latidos de su corazón.
Estrella de la mañana, háblanos de Él
y cuéntanos cómo es tu camino para seguirle por la senda de la fe.

María, que en Nazaret viviste con Jesús,
imprime en nuestra vida tus sentimientos,
tu docilidad, tu silencio que escucha
y haz florecer la Palabra en opciones de auténtica libertad.

María, háblanos de Jesús, para que la frescura de nuestra fe
brille en nuestros ojos y caliente el corazón de quien se encuentra con nosotros,
como lo hiciste al visitar a Isabel,
que en la ancianidad se alegró contigo por el don de la vida.

María, Virgen del «Magnificat»,
ayúdanos a llevar la alegría al mundo y, como en Caná,
lleva a todo joven, comprometido en el servicio a los hermanos,
a hacer sólo lo que Jesús diga.

María, dirige tu mirada al Ágora de los jóvenes,
para que sea terreno fecundo de la Iglesia italiana.
Reza para que Jesús, muerto y resucitado, renazca en nosotros
y nos transforme en una noche llena de luz, llena de Él.

María, Virgen de Loreto, puerta del cielo,
ayúdanos a elevar la mirada.
Queremos ver a Jesús. Hablar con Él
y anunciar a todos su amor .

(Benedicto XVI)