«Yo os conjuro, hijas de Jerusalén no despertéis,

no desveléis al amor, hasta que le plazca»(Ct 2,7)

La Fidelidad de Dios en mi vida

Hna. Genoveva de Jesús (Francia)
Carmelita de Jerusalén

Mi nombre es Genoveva de Jesús, he nacido en Tours (Francia), tengo 92 años y hace 60 años que estoy en el Carmelo.
Ante todo debo decir que, no soy yo la quehaescogido esta vocación, es el Dios quien me la ha regalado, y estedon haestado confirmado por la voz del Obispo en el día del bautismode mi hermanitamenor. Yo tenía en ese tiempo cinco años. Al final dela ceremonia el Obispo seacerca a mi y dice: «Esta pequeña niña seráreligiosa un día». Estaexperiencia me ha ayudado a profundizar que esDios quien me ha elegidosiempre ha sido Dios el primero en mi vida.
Yo sabia que en el Carmelo se vive todo porelSeñor y esto era lo que atraía para hacerme carmelita.
Entre al Carmelo de Armentières (Francia), dondetenía  mi hermana mayor, cuando teníaveinte años. Por estallamada, todo lo abandoné. Mi vida se la he dado al Señorde todocorazón y El se ha encargado de conducirme día tras día.
He amado siempre la vida misionera, mas a lamanerade Santa Teresita, es decir, por la oración y el sacrificio. Yodeseaba sermisionera solamente por Dios, pues siento que mi vida esun don de Dios paraEl.
Cuando ya era profesa, el Carmelo del«Pater Noster» de Jerusalén pedía hermanas para apoyar a este Carmeloyyo me ofrecí. Yo sentía una grande atracción por la filiación divinasentira Dios como Padre.
En mi vidahe pasado momentos difícilespero jamás me arrepentí de haber dado mi vida aDios, a través de cadadificultad Dios me ha dado la gracia.
Para mi serCarmelita del «Pater», es serel rostro del Padre, amando a mishermanas y orando por el mundo.
He pedido y pido al Señor que el sea siempre el PRIMERO  en mi vida, esto es un don gratuito de Dios, pues es solo con su gracia que yo he podido decir: «Señor aquí estoy».
Esta experiencia de vivir en Dios, por Diostiene un nombre: FIDELIDAD.
Poco a poco esto me ha construidoespiritualmente y humanamente.